Semana 04 (16/03-20/03): Equipo multiprofesional

¡Hola a todos! Soy Marta Delgado Macías y estoy realizando mis prácticas en el CEIP La Candelaria. Quería aprovechar esta entrada al blog para contaros cómo están siendo estas primeras semanas y compartir con vosotros un poco de mi día a día en el cole.

Durante las dos primeras semanas de prácticas, la tutora del centro nos pidió a mi compañera Ángela y a mí que observáramos todas las clases. Aunque es genial compartir la experiencia con ella, en este rincón os voy a contar mi visión personal. La primera semana empecé con Infantil y, al terminar, pasé a Primaria. En Infantil me llamó muchísimo la atención la magia de las rutinas: la asamblea, las canciones para cambiar de actividad, los encargados del día... todo está pensado para darles seguridad. Al pasar a Primaria el ritmo cambia, y al principio todo era nuevo para mí: tenía que estar muy pendiente de cómo se organizaba la clase, cómo interactuaban los niños entre ellos y con el profesorado, y cómo se atendían las diferentes necesidades. Aunque las maestras me contaban cómo funcionaba cada actividad, aún había muchísimas cosas que aprender y observar.

Durante estas observaciones, fui detectando distintas necesidades educativas y diferentes formas de aprendizaje. Ha sido muy enriquecedor ver de cerca cómo se atiende a la diversidad real en el aula, conociendo y apoyando a niños con TEA, TDAH, dislexia o, simplemente, con distintos ritmos de trabajo. Por ejemplo, me fijé en que algunos niños necesitaban más apoyo individual, mientras que otros se desenvolvían muy bien en actividades grupales. También me di cuenta de la importancia de mantener un buen clima de aula, ya que un ambiente positivo facilita que los niños estén más motivados y participen activamente.

Otro momento clave de estas semanas han sido los recreos. Parece mentira, pero en el patio se aprende muchísimo observando cómo se relacionan libremente, cómo resuelven sus pequeños conflictos y a qué juegan.

Además de observar, también he ayudado a algunos alumnos que necesitaban apoyo. Esto ha incluido explicarles tareas, resolver dudas y acompañarlos durante las actividades para que se sintieran más seguros. Esta experiencia me permitió entender la importancia de la paciencia y la escucha activa, y cómo pequeñas intervenciones pueden marcar la diferencia en el aprendizaje de un niño.

En 2º de Primaria participé en grupos interactivos con otras estudiantes en prácticas y personas voluntarias. En estos grupos apoyé reforzando algunos conceptos de Lengua (como comprensión lectora, ortografía o vocabulario) mediante juegos, actividades dinámicas y trabajos en equipo. Me ha gustado mucho ver cómo los niños se implican y disfrutan mientras aprenden, y cómo mi participación ayuda a que la clase sea más activa. También me di cuenta de que estas actividades fomentan la colaboración entre los alumnos y les ayudan a desarrollar habilidades sociales, además de académicas.

Otra de mis tareas será elaborar un plan de intervención en la clase que considere más adecuada según lo que he observado. Para diseñarlo, tengo que pensar en las necesidades específicas de los alumnos, en los objetivos de aprendizaje y en las estrategias más efectivas para cada situación. Esto me hace reflexionar sobre la importancia de planificar bien y adaptar las actividades a cada grupo para que todos puedan aprender de manera inclusiva.

En el día a día, acompaño a la clase según el curso que me toque, participando en todas las materias y apoyando tanto al profesorado como al alumnado. Esta experiencia me está enseñando a coordinarme con el equipo docente, a ser flexible y a reaccionar ante situaciones inesperadas, algo fundamental en el trabajo educativo.

En general, estas primeras semanas me han servido para aprender mucho sobre el trabajo en equipo, la atención a las necesidades del alumnado y mi participación activa en el aula. Cada día me siento más segura y cómoda. Y no os voy a engañar, ¡también he descubierto lo cansado que es estar todo el día de pie y sin parar un segundo! Pero cuando ves que un niño sonríe porque ha entendido algo o te da un abrazo a la salida, se te olvida de golpe el cansancio. De hecho, el otro día una niña se me acercó y me regaló una flor que había cogido para mí. Son esos pequeños detalles los que te llenan el corazón.

¡Muchísimo ánimo a todos! ¡Vamos a disfrutar y aprender al máximo de esta experiencia! Un abrazo.

 

Comentarios

  1. ¡Hola Marta!

    Desde mi perspectiva, que estoy en un gabinete psicopedagógico, me siento muy identificada con todo lo que cuentas. La verdad es que es súper enriquecedor poder trabajar con tanta diversidad a la vez y, sobre todo, aprender de ella cada día. Al final, cada niño te enseña algo distinto como nuevas formas de ver el aprendizaje, de comunicarse, de enfrentarse a las dificultades… Además, hay algo que me parece interesante, y es que incluso cuando hablamos de una misma diversidad, como puede ser el TEA, no hay dos niños iguales. Cada uno tiene su forma de ser, sus necesidades, sus puntos fuertes y sus dificultades.

    Y luego está la parte más emocional, que para mí también es muy importante. A mí también me pasa eso que comentas, muchos de los niños son súper cercanos, te buscan, te abrazan, te cuentan sus cosas… y sin darte cuenta acabas creando un vínculo muy bonito con ellos. Es increíble cómo pequeños gestos, como un abrazo, un dibujo o un regalito sin importancia, pueden alegrarte el día por completo. Al final, aunque haya días más cansados, esos momentos compensan todo. Te recuerdan por qué estás ahí y lo importante que es el papel que desempeñamos en su día a día.

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  2. Esos detalles nunca se olvidan. Me alegro todo bien. Un saludo, Rocío Piñero.

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